
miércoles, 26 de mayo de 2010
¿Por qué no abandonar la torre en lugar de destruirla?

viernes, 14 de mayo de 2010
Comunicación, una parte clave de la innovación

En la última clase estuvimos reflexionando sobre el papel de la comunicación y los comunicadores en los modelos de desarrollo territorial que hemos estudiado desde que comenzó la asignatura.
La respuesta es sencilla: sin comunicación no pueden funcionar el modelo que se ha planteado hasta ahora y que se basa en las relaciones en grupo:
Individuo (valores-competencia profesional-experiencias)
↓
Grupo (comunicación-creación de conocimiento)
↓
Organización (acciones-materialización)
Es necesario que exista comunicación entre los actores –que para innovar deberán tener un problema en común y saber que lo tienen- para que del contraste de sus ideas, experiencias y competencias surja el conocimiento. Como ya hemos comentado en muchas ocasiones, del trabajo colectivo surgen ideas e iniciativas que superan con mucho la suma de las ideas de los individuos. Por eso, es necesaria la labor de comunicadores que creen espacios que puedan cumplir con este fin, como es el caso de las ferias.
En estos espacios pueden conocerse y trabajar en común los actores, pero también diferentes grupos ya constituidos que además aquí pueden contactar con las instituciones.
Asimismo, el comunicador, consciente de la importancia de estos procesos, puede desarrollar una labor de dinamizador y divulgador de las ventajas de la comunicación, teniendo siempre en cuenta con su éxito –la apropiación de la comunicación por parte de los actores- llegará el momento en que sea prescindible.
También se puede usar la comunicación para crear estados de opinión en la sociedad que obliguen a la comunidad política a aproximarse a los intereses de las comunidades o para extender el conocimiento ya adquirido entre otras comunidades que de esta forma puedan mejorar su funcionamiento.
domingo, 9 de mayo de 2010
…y el desarrollo territorial y la innovación llegaron a América Latina…

Todas las ideas de las que se hablaron en clases anteriores –una visión territorial frente a una visión sectorial del desarrollo, la gestión tecnológica integrada, la importancia de las pequeñas empresas…- llegaron a América Latina de la mano de los organismos multilaterales, las ONGs y los académicos. De manera que un modelo y unas metodologías prefabricadas nacidas en Europa empezaron a implantarse con resultados desiguales, lo que en muchos casos generó frustración. No podía arrancar sin cambios una metodología que había nacido en una región muy diferente, pues hacía falta tener en cuenta factores como los siguientes:
- Niveles de renta – ahorro – inversión: eran necesarios fondos para invertir y por tanto un endeudamiento externo.
- Factores políticos: la dificultad para construir consensos en torno a proyectos de largo plazo.
- Los dilemas que conllevaba la descentralización.
Sin embargo, la tradición participativa con la que contaba América Latina que, tras años de abandono de la ciudadanía por parte de las instituciones del Estado, se había articulado través de movimientos sociales que habían surgido para resolver los problemas de la población (producción, asistencia, derechos políticos y económicos) facilitó que comenzaran a surgir proyectos más flexibles que los nacidos en Europa.
Esta oleada coincidió con los escenarios democráticos que surgían tras 20 años de crisis política, lo que dio origen a modelos de desarrollo ideados desde abajo -y no implantados por los tecnócratas del Estado- siguiendo el siguiente modelo:
Inviduo (valores, competencias profesionales, experiencia) > Grupo (comunicación, creación de conocimiento) > Organización (acciones, materialización)
Aquí –como ya se ha comentado más de una vez- el grupo es la clave, pues ahí es donde se conocen las necesidades de la gente, de cuya interacción surge la innovación.
domingo, 25 de abril de 2010
Manos a la obra...

miércoles, 14 de abril de 2010
Siempre mejor acompañado... Salud, República e innovación!
Aunque, según se comentó en clase, sin desarrollo individual no hay desarrollo comunitario –a veces no queda más remedio que usar la palabra desarrollo, por muy vapuleada que esté por sus connotaciones económicas- es la interrelación entre diferentes individuos la que crea nuevas ideas. Es decir, de la interacción surge una capacidad de reflexión exponencialmente superior a la suma de las capacidades individuales.
Por eso en la última clase decidimos trabajar una vez más en grupo para seleccionar qué temas desarrollaremos en los trabajos que entregaremos a final de curso. Una vez más innovación social y trabajo colectivo… esto pinta bien....
Por otro lado hoy es 14 de abril. Hace por lo tanto 79 años que se proclamó
Quizá hoy sea un buen día para recordarlo.
¡Salud, República e innovación!
miércoles, 7 de abril de 2010
Schumpeter y la innovación

miércoles, 24 de marzo de 2010
Exposición de lo leído y un debate
En última clase pusimos en común lo aprendido en las lecturas de tres capítulos de La segunda ruptura industrial, de Michael J.Piore y Charles F. Sabel, y El taller y el robot de B. Coriat. Algunas ideas expuestas fueron las siguientes:
- Tras la última ruptura industrial se impuso la especialización flexible en la producción: un modelo en el que se sustituye un producto único por varios que se adaptan a la oscilación de la demanda.
- Pioret y Sabel hablan de dos salidas a la crisis: el keynesianismo multinacional, con una macrorregulación del mercado, o la citada especialización flexible de la producción.
- La aparición de la informática le devuelve al hombre el control sobre el sistema de producción, subordinando a la máquina, de manera que esta se adapte a la producción de nuevos productos cambiando de software.
- El punto anterior facilita la cristalización de la economía flexible.
- Surge un mercado más dinámico, de manera que el que no es capaz de adaptarse e innovar compite explotando al trabajador.
- El mercado determina la tecnología: en el siglo XIX el capitalismo evolucionó de lo artesanal a la especialización productiva. En este caso grandes mercados fomentaron la producción en masa.
- Sin embargo en los sesenta, con la segunda ruptura industrial, se segmentaron los mercados, surgiendo tecnologías que permitían producir de manera diferenciada y en pequeñas series.
Fue un debate interesante el que se produjo en torno a la idea de la necesidad de un cambio de sistema económico, en el que podían distinguirse dos posturas.
Frente a la idea de la necesidad de articular las pequeñas y medianas empresas como una herramienta para competir en el mercado, aprovechando que su coordinación podría permitir la especialización flexible, surgió la duda de si realmente esto ayudaría a un cambio en un modelo productivo que a muchos parece injusto.
Dos posturas clásicas se vislumbraban aquí; la revolución –o en este caso la adopción de estrategias fuera del mercado- como “partera de la historia”, como una forma de adelantar un cambio social, frente a las revoluciones como fase ulterior a las transformaciones tecnológicas y sociales.